jueves, 26 de mayo de 2016

Erase un garrobo, después ya no


¿Por qué te me fuiste de ahí?,
si yo te estaba esperando
reptante amigo.

Que asoleábaste todo el tiempo;
que al sol le muere su trono
si ya no te observa ni siente.

Pero ni aquí ni allá hay desahogo.
¿Por qué, domadora de estancias?,
¿por qué hacés eso, vida?

¿De qué te sirve?, si ellos allí andan;
andando y soñando con y sin aire,
con y sin viento; que a veces hiere
y otras consuela.

Pero aquí me voy yo,
soñando con no irme,
deseando querer nada hacer,
vertiendo miradas sin rumbo,
asimilando rarezas y espantos.

Todo para algún día decir:
me sentí novísimo.
Oir sin los tímpanos dañarme,
ver al sol a la cara
sin mi aumento engrandecer.

Y poder al fin sentir, soñar y desear;
lo que aquí y en allí jamás podré navegar;
por lo que mi rumbo jamás se ha de encontrar.

¿Para qué, mi querido vidente y sabio?

¿Mi rumbo estará en el ciclón de ayer?


© 

No hay comentarios:

Publicar un comentario