Lanzame algo desde tu desorbitada mirada,
y yo lloraré miedos
en el ardor de mis pestañas.
Soy el “repugne” de
toda época.
Estoy complacido de
conocerte.
Sé que algún día me
seguirás,
y que juntos
esnifaremos
canciones de
tristeza.
Vaciame mis adentros;
te quiero conocer.
Deseo tomarte del
pecho y llevarte a flotar,
sobre la esponjosa bravuconería del mar…;
allá, allá,
donde los ojos no ven más.
sobre la esponjosa bravuconería del mar…;
allá, allá,
donde los ojos no ven más.
Imprecame tus
caricias, que me degollen la insidia.
Soy como una
constelación que se va derrumbando,
como una lejanía sosegada,
como una lejanía sosegada,
que según se acerca así se intranquiliza.
Lanzame un disparo;
disparame un latido,
un odio.
No importa que tan
grande,
pero que sea único.
pero que sea único.
No importa si ha
costado,
pero que sí, te haya
nacido.
Ya que yo, no suelo
nacer muchas veces,
y cuando estoy atormentado
y cuando estoy atormentado
me equivoco de riel,
y si de repente
no hago eso… ya no sé
qué más hacer.
qué más hacer.
©
No hay comentarios:
Publicar un comentario