lunes, 29 de febrero de 2016

Donde el sol se ruboriza…


Por ratos, el sol se vuelve tímido,

y su torvo rostro

apenas asoma entre las mustias nubes.

Esto sucede en las mañanas de mi alma
y en el sueño de mis anocheceres.

En esos ratos,

me acercaría tanto a tu imagen,

y tomaría tus muñecas para dar largos viajes,
sobre las densas nubes donde se esconde el sol.

Iríamos en el sendero de la armonía,
de las notas fantásticas de nuestros pensamientos.

Solo ladeame el paso,

tengo mucha cosas que mostrarte,

cosas que decirte.

Acompañame a este mundo,

insólito para ambos, pero en fin, único.
Un mundo que se baña con agua de colores

y respira vientos de múltiples olores.


Un mundo donde el sol se ruboriza;

un lugar que me gustaría mostrarte…

y allí dejarte para siempre.

© 


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