Alguien que perdura y se llama “Opmeit”
Está
blanda la brisa en su calma viajera;
que
si las ramas no alabaran
bien
parecería ensueño quejumbroso.
Es
que esta ardua la vida, tanto…
que
la noticia no espanta,
como
lo hace la imagen del devenir errado.
Se
estaba muriendo un lapso de momento,
¡así
que me absorbí caviloso!;
pero
ahí la hora es moribunda,
y
solo dura por ella misma.
Reencarnado
con el mismo nombre,
asesinando
al samsara,
de
modo este, obstinado hecho,
que
perdurás en el devenir
y solo una miseria en mi momento.
Ya
larga a la brisa y la vuelve viento.
El
bostezo dañante de la orbicular estrella…
Y
el buen zahiroso tiempo,
a
causa de esto, no se altera;
solo
se esfuma en su Infinita presencia.
Y
nazco, muero y renazco.
Horas,
inventos, estadía desmenuzada.
¡No
quiero el evo, te quiero tiempo!
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